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Semillas de mostaza

Testimonio de fe

Quisiera compartir con vosotr@s la historia de una jóven esforzada y valiente, conforme al corazón de Dios. Ella me dio permiso para hacerlo, así que sin más dilaciones os remito su testimonio personal, escrito de su puño y letra.

Creo que el no acudir a la cena de navidad de mi empresa fue una oportunidad y una encrucijada especial, porque fue una forma de que la gente supiera quien soy y en lo que creo. Durante los pocos años que llevo convencida en mis creencias he intentado mantenerme fiel a mis convicciones sobre el sábado y todas las doctrinas a las cuales un día me entregué por el bautismo. Por supuesto que ha sido duro, y que no siempre he podido mantenerme firme, pero hubiera sido una pena que un día como el pasado viernes 14 de diciembre hubiera defraudado primero a Dios, despues a mi y finalmente a aquellos que saben lo que soy. Mi claudicación podria haber supuesto una piedra de tropiezo a la firmeza de mis creencias o, en cuyo caso, a los creyentes que piensan y sienten igual que yo. Para mi fue una oportunidad de dar testimonio en favor de Dios y glorificar su nombre al notar mis compañeros de trabajo que yo no asistír y sobre todo no esconder que fue realmente por razones religiosas, pues eso les hace pensar y conocer lo que deberíamos hacer cada cristiano en nuestras vidas, el legado que Dios nos dejo: el dar testimonio a todas las naciones. Además esto para mi ha reforzado mi fe en Dios y estoy segura que me preparará para el desafio mayor que me puede llegar en el futuro, en los tiempos finales cuando todo sera mas complicado. Gracias a Dios que me está dando estas oportunidades como tests de entrenamientos para lo que sera las crisis finales. También estoy tranquila porque yo no soy la única en el mundo que ha hecho esto y ni soy la primera ni la última persona que lucha por sus convicciones. Estoy acompañada por millares de testigos que han hecho frente a las desventajas de ser diferentes y no se han dejado llevar por las masas. El primero de ellos, Jesus, que si no hubiera sido porque se mantuvo firme, yo no tendría hoy la esperanza de una salvación, ni de la vida eternal. Ni yo ni tu, ni de cada uno que desea aceptarlo como su Salvador personal. No adoro en sábado solo porque ese mandamiento está escrito en la ley. Tampoco lo hago porque pretenda salvarme (aunque es lo que más deseo por ver a mi yaya y se acabe mi sufrimiento). Ninguna de esas cosas me da mérito delante de Dios. Me da mérito adorar en sábado porque Dios escribió su ley en mi Corazón y sus deseos son mis deseoas, deseo agradarlo, sacarle una sonrisa, verlo feliz, porque El es el único en este mundo que lo ha dado todo por mi, incluida su vida. Cargaré con los reproches, con las burlas y con todo aquellos que me digan por ser quien soy, pero se que nada sera tan doloroso como lo que Jesus pasó en la cruz, y según dice Mateo 5:11 “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo” Prefiero ser así que quedarme tibio e indiferente dejandome llevar por la corriente. Aunque teniendo en cuenta la sociedad en la que vivimos de libertades lo que pido es simple y llanamente una palabra: respeto. Espero que mi experiencia pueda llenarte tanto como para comprender el por qué de mis actos. Necesitaba hacerlo porque no solo es el momento que viví la semana pasada, es que me han sucedido muchas oportunidades como esta y nunca tuve el momento para dedicar unas lineas a dar la explicación de las cosas. Soy de las que piensa que todo tiene su explicación y es nuestro deber darla, como personas adultas que somos. Dios es fiel y ayuda a los que le son fieles.

Silvia Royo 23/12/07

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